La Educación socioemocional ¿Cómo ayuda a mi hijo?

Por: L.P. Haylim Naranjo Olascoaga

En los últimos años se ha extendido la idea de que la inteligencia va más allá de las calificaciones que se pueden obtener en una evaluación, particularmente cuando se hace a través de métodos que sobrevaloran la exclusiva adquisición de conocimientos teóricos.

De igual manera, estudios científicos han comenzado a darle importancia a la observancia de las emociones en el aprendizaje tradicional, ya que se ha comprobado que un cerebro que está sintiendo enojo, tristeza, angustia, desesperación o alguna otra emoción “negativa”, no puede concentrarse adecuadamente en lo que tiene frente a sí, por lo que el proceso de aprendizaje no cuenta con uno de los prerrequisitos que es la atención, impactando negativamente en lo que se puede ingresar y acomodar en el sistema cognitivo.

Saber que dentro de mí tienen lugar emociones que son una respuesta automática que mi cerebro pone en funcionamiento ante estímulos o situaciones externas o internas, es fundamental para comprender por qué nos comportamos de la manera en que lo hacemos.

Por otro lado, es necesario el establecimiento de relaciones interpersonales exitosas ya que favorecerán el desarrollo social, es decir, poder  incorporarme a los grupos con los que convivo obteniendo experiencias que contribuyen a mi crecimiento personal, así como a la búsqueda de nuevas experiencias que continúen posibilitándome el  aprendizaje.

Es por ello que la Educación socioemocional, es decir, saber cómo me estoy sintiendo y expresarlo de manera adecuada, así como establecer relaciones interpersonales favorables para mí y los demás, es trascendental en la formación de las personas, y comienza desde la infancia temprana.

Tanto las familias como la escuela necesitamos trabajar de manera conjunta para establecer estrategias en las que los niños y jóvenes aprendan a gestionar sus emociones y sus relaciones favoreciendo su crecimiento y maduración integrales. 

De acuerdo con el proyecto Collaborative for Academic, Social and Emotional Learning, se distinguen 5 habilidades sociales: autoconciencia, conciencia social, autogestión, habilidades para las relaciones sociales y toma responsable de decisiones.

De manera práctica, he aquí algunos ejemplos de lo que podemos buscar incentivar en nuestros hijos/alumnos, sin importar la edad que tienen para llevarlos a adquirir y fortalecer las habilidades antes mencionadas.

1.Concentración. A través de focalizar la atención se puede entrenar a la mente en la auto observación e  introspección. Evitar las distracciones y aprender a no centrarse en ellas.

¿Cómo hacerlo??

A) Ejercicios de atención plena (mindfulness).

B) Establecimiento de áreas adecuadas para el estudio.

C) Respeto de los horarios en general (prestar atención en los horarios para dormir, comer, así como realizar actividades cotidianas, escolares y formativas).

D) Evitar distractores como dispositivos electrónicos o sobre estimulantes. 

2.Reconocimiento de las emociones. Saber que se pueden distinguir manifestaciones físicas en el cuerpo previamente a que presente conductas en respuesta a lo que hay en el entorno, me llevará a tener mayor conciencia de mis actos. Es necesario que permitamos que las emociones se manifiesten lo suficiente para reconocerlas y por lo tanto: 1) reconocer de dónde viene; 2) buscar que la conducta que emito ayude a resolver la situación.

¿Cómo hacerlo?

A) Ayuda a que reconozca la sensación corporal.

B) Llévalo a que distinga con qué situación está relacionada.

C) Guíalo en la búsqueda de respuestas que ayuden a la resolución de la situación, evitando conductas que solo le den salida al impulso.

3.Sana convivencia. Llevar a los niños y jóvenes a entrenarse en la colaboración más que en la competencia a toda costa, favorece ambientes de respeto en el que todos puedan sentirse seguros de ser diferentes y entusiasmados por mostrar quiénes son. Llevar a los niños y jóvenes a ver en el otro, con quien conviven a diario, a alguien que tiene las mismas emociones, y por tanto merece la misma consideración, permite cultivar la empatía y por ende ambientes de sana convivencia.

¿Cómo hacerlo? 

A) Permite que reflexio

ne acerca de sus respuestas.

B) Llévalo a que piense cómo se sentiría él (ella) al recibir esa misma reacción que tuvo.

C) Refuerza el valor de respeto por los demás, así como la virtud de la consideración (desde pequeño y con todos los seres vivos).

D) Refuerza y reconoce las conductas que tienen relación con la sana convivencia en casa.

Como en todos los aprendizajes, la figura de los padres es fundamental y recordar que “la palabra convence, pero el ejemplo arrastra”, nos llevará a recordar que la mejor manera de enseñar algo es teniendo la habilidad para ejercerlo cotidianamente. Recordemos también que al ser una habilidad es cultivable con el trabajo continuo.

Trabajar para que nuestros niños y adolescentes fortalezcan sus habilidades socioemocionales, los llevará a una vida más plena y por ende, con mayores probabilidades de sentirse exitosos y felices.

Para mayor información les dejamos los siguientes vínculos que pueden consultar:
APRENDER A GESTIONAR LAS EMOCIONES https://www.youtube.com/watch?v=q-KkdMrAz-8
LOS BENEFICIOS DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL PARA NUESTROS HIJOS  https://www.youtube.com/watch?v=k6Op1gHtdoo

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